Ludopatía – Middle Earth Quest y los “otros” juegos.


Una de esas cosas que disfruto a concho, es una buena partida de Monopoly, Life, o casi cualquier juego de mesa, con los amigos, con un buen vaso de Coca-Cola, y alguna cosita para picar. Este gusto infinito por los tableros, pudo ser adquirido ya que crecí en una época en dónde estos juegos eran el regalo principal que pedíamos para navidad. El clásico “Operando”, o el “Adivina quién”, “Monopoly” obviamente, aunque aquí fueron más masivas las imitaciones como “La Gran Capital”, “Monopolio Comercial” etc, principalmente por su bajísimo precio y claro, porque tenía billetes chilenos. Los Misterios de PekínTambién hay otros que es muy probable, que no mucha gente los recuerde, como el “No despiertes a papá” o “Los misterios de Pekín” ya que, si bien fueron harto populares en los años 90, en las décadas siguientes simplemente, en este lado del mundo, no se vieron más en las vitrinas.

Como muchas cosas en este mundo, siempre tiene que estar la contra parte.  Si bien son muy populares (incluso más que los juegos de mesa, probablemente), los juegos de rol, vendrían siendo dicha contra parte.  En términos generales, se juega con una hoja en donde están las estadísticas de tu personaje y el resto, es todo imaginación. Hay juegos establecidos que cuentan con manuales gigantes, pero además se pueden simplemente inventar partidas basadas en algún juego existente. A lo mejor, por eso no me gustan en lo absoluto: aquella ‘intangibilidad’ con la que se caracterizan estos juegos siento que la experiencia no es tan entretenida como tener un tablero, fichas, etc.

Que quede claro, en ningún caso he dicho que son malos los juegos de rol ni mucho menos, es simplemente que a mí no me gustan.

Así como existen estas dos partes tan “opuestas”, hace un tiempo descubrí que también hay algo intermedio; algo que no lo considero un “juego de tablero” completamente, pero tampoco un juego de rol por todos (y a veces demasiados) los elementos físicos con los que cuenta para poder llevar a cabo la partida. De hecho, no sé cómo denominar a “este grupo”. El juego que tuve el honor de probar hace unos días, está dentro de ese grupo. Veamos de qué trata:

tierra-media-quest-middle-earth-questComo dicen por ahí, “hay que partir por el principio”. Con respecto al empaque, es grande y pesado, lo que indica que el juego consta de muchos, pero muchos elementos. En general, siempre le echo un vistazo rápido a la parte superior de la caja, para luego voltearla y apreciar los detalles generales del juego, junto con la típica fotografía del tablero desplegado (junto con las fichas y todos sus accesorios) que se encuentra en la parte inferior. Esta vez no lo hice, y opté por levantar la caja y mirar hacia arriba, ya que el juego ya había sido abierto con anterioridad (si, el juego NO ES MÍO :C) y no me iba a arriesgar a generar un caos revolviendo todos los elementos que venían dentro.

En el juego, uno de los jugadores debía tomar el rol de Sauron, quién junto a sus servidores intentarán conquistar la tierra media y hacerla sucumbir ante las tinieblas, mientras que, hasta tres jugadores, tomarán el rol de los héroes, quiénes deberán mantener a raya los planes de Sauron, pidiendo consejos a importantes personajes durante la partida, e incluso combatiendo contra los enviados del Sauron. Suena genial, ¿no?

Luego de saber aquello, ya era hora de aprender a jugar. Claro que para eso, había que preparar el juego para comenzar la partida, ya que no era una opción leer el libro de reglas, porque es tan extenso como todos los libros de la saga de El Señor de los Anillos. Ya, nunca tanto, pero siempre la mejor opción para aprender a jugar, es con las fichas sobre la mesa y ejemplificando rápidamente como utilizar las tarjetas, como moverse en el tablero y qué es lo que hay que lograr.

La preparación del juego, tomó una buena cantidad de tiempo. Aunque tomando en cuenta que era la primera vez que jugábamos, fue totalmente entendible. Además, hay que tomar en cuenta que la caja pesa casi 3 kilos. Si, así es. Esto deja en claro la cantidad de elementos con los que cuenta el juego: 220 cartas “grandes” de variados tipos, otras 225 cartas “pequeñas”, 235 fichas, entre otras cosas como figuras de los personajes, tarjetas de personajes, etc.

Middle-Earth-Quest

Esto conlleva, para mí, un problema que si bien no es tan grave, a veces puede jugar en contra: el espacio. Por lo general, uno cuando va a pasar un par de horas sentado en una mesa disfrutando un buen juego, también gusta de acompañarlo de algún bebestible o algo para picar. Así que si no cuentas con una mesa lo suficientemente grande, puede ser que tengas que tener alguna otra para poder dejar el snack con el que acompañarás la partida.

Este juego, escapa de la tradicionalidad de los juegos más conocido, por varias razones. Una de ellas, es el hecho de que sea un juego cooperativo. Tal cual como Elder Sign (que lo jugué hace un tiempo y es tan entretenido como éste), los que cumplen el rol de héroes, deben estar pendientes de los movimientos del jugador que las hace de Sauron e ir planeando qué hacer para conseguir “favores” o cumpliendo algún objetivo, lo cual, evidentemente, los beneficiará. Además, hay que mantenerse alejado de los servidores de Sauron si quieres evitar un enfrentamiento o si no estás con tus características en óptimas condiciones. Aunque tampoco es fácil, ya que “el señor oscuro” irá esparciendo sus influencias por toda la tierra media, lo que hará, muchas veces, impenetrables ciertas locaciones del mapa.

Un detalle que me llamó demasiado la atención, es el sistema de batalla. Cada golpe que realizas es realizado gracias a alguna carta que juegues para ello. Éstas, cuentan con un efecto, además de defensa y ataque. Ambos jugadores en batalla eligen una carta y la ubican boca abajo en el tablero. Luego las muestran al mismo tiempo, ejecutan el efecto de la carta y calculan el daño. Esto se repite hasta que uno de los dos jugadores es derrotado. Si un héroe es derrotado, por suerte, no “muere”. Simplemente es obligado a “descansar”, lo cual es una forma de recuperar los puntos de daño recibidos en batalla. Mientras que si uno de las criaturas de Sauron es derrotada, no hay vuelta atrás, por lo que es quitada del tablero.

El final de la partida, puede parecer algo repentino, aunque hay dos formas de que se termine el juego, claramente, una más entretenida que la otra.

Al principio del juego, uno de los jugadores perteneciente al bando de “los buenos” roba una carta de misión, al igual que el jugador enemigo. Cuando comienza la conclusión, una etapa del juego que se determina con la llegada de ciertas fichas que se mueven cada turno, el bando “dominante” debe revelar la mencionada carta. El hecho de que Mordor1cierto bando se considere “dominante”, también lo decretan las fichas que determinan la “conclusión”. Si el bando dominante cumple con el requisito que muestra su respectiva carta de misión, automáticamente gana la partida. Si ninguno es dominante en aquella etapa, ambos bandos revelan su tarjeta de misión y el que la haya cumplido, se declara ganador. Si ninguno de los casos anteriores se cumple, comienza algo así como “la batalla final”. Ésta, consta de un combate entre uno de los héroes contra “los Espectros del Anillo”. Obviamente, si el héroe logra derrotar a los Espectros del Anillo, el bando del bien es declarado ganador, pero claro, si esto no es así, el mal habrá vencido y por lo tanto, leer la comunidad del anillo, las dos torres, y el retorno del rey, habrá sido una pérdida de tiempo ya que Sauron se habría hecho con el anillo antes de todos esos acontecimientos, y todo lo ocurrido en esos tres libros solo estaría dentro de la imaginación del Tolkien(?).

En conclusión, es un juegazo que vale la pena probar. Es un juego complejo, pero no complicado. En vez de complejo, lo definiría como amplio, ya que cuenta con muchos detalles que hay que tener en cuenta a la hora de desarrollar el turno, el que está divido en varias fases y a ratos tienden a olvidarse. A eso me refiero con que es amplio. Textos que a lo mejor, a la primera leída no se entenderá nada, pero luego de dos ya se entenderá que pasos seguir o que efecto sufrirá tu personaje.

Típico de estos juegos, a los que clasifico entre estas dos contra partes que mencioné en un principio. Por ejemplo, jugando Monopoly jamás me he imaginado como se construye mi edificio en algún distrito o que mi oponente esté lleno de deudas, o menos que estás en medio de una cirugía en el Operando, pero aquí es imposible que tu mente no imagine que vas recorriendo toda la tierra media intentando mantener a raya al mal o combatiendo contra poderosos enemigos. Pero todo esto, respaldado con un tablero, fichas y tarjetas que van forjando el destino de tu personaje. Y mejor aún, sin necesidad de alguien narrando estos hechos ni un dado de 20 caras que decida tus acciones de una forma completamente aleatoria.

Quiero agradecer a Darío por la gentileza que ha tenido al permitirnos probar este juego, y a Lalo… Aquí también dejo los links a dos versiones del manual del juego, además de las fotos que sacamos el día en que probamos el juego.

Manual oficial en español | LINK

Manual resumido en español | LINK

Galería de fotos | LINK

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